La delegación

La Delegación Episcopal de Cultura de la Diócesis de Madrid es un organismo diocesano que ha instituido el Cardenal Antronio María Rouco para propiciar el diálogo con el mundo de la cultura y la sociedad española.

En este diálogo y abrazo a la realidad, tal y como se muestra en el logotipo, se promueven iniciativas que descubran una percepción amplia de la Cultura, la que abarca a todas aquellas expresiones que hacen más humana la vida. Cultura es afrontar la realidad y las circunstancias de la vida afirmando un significado, un sentido. Reconocer y expresar la Verdad, la Belleza y el Bien es también Cultura.

Al frente de la Delegación de Cultura se encuentra D. José Miguel García, al que apoya una coordinadora y un buen grupo de voluntarios, que ayudan en la gestación de iniciativas (exposiciones, cine, visitas por Madrid, itinerarios de la fe…) y en la difusión de la delegación y sus actividades. Esta red social quiere crear sinergias para favorecer la participación de los distintos sectores culturales que afecten a la diócesis.

La dimensión cultural es esencial a la fe cristiana. Juan Pablo II afirmó que “una fe que no se hace cultura es una fe no acogida plenamente, no pensada por entero, no fielmente vivida”. Es más, si la cultura es “aquello a través de lo cual el hombre, en cuanto hombre, se hace más hombre, “es” más, accede más al “ser”” (Juan Pablo II), debemos reconocer que la dimensión cultural de la fe será la comprobación de que el cristianismo es la gran ayuda para vivir, para afrontar adecuadamente todas las circunstancias de la existencia. Es absolutamente necesario que, en todas las situaciones y ambientes de la vida, la comunidad eclesial, en cuanto tal, y el fiel cristiano personalmente expresen de forma sistemática y crítica su experiencia de fe como aportación a la construcción social y ocasión de encuentro con Cristo.

La cultura no es algo intelectual ni corresponde a los hombres del mundo de la cultura. También es incorrecto identificarla exclusivamente con las bellas artes. La cultura es la expresión de la persona, su existencia humana vivida según su autoconciencia. Las circunstancias provocan a la persona, que las afrontará según la percepción que tenga de la vida, según los valores que definen su personalidad. En el caso de los cristianos será la conciencia que nace del encuentro con Cristo y de su pertenencia a Él en la Iglesia. Esta pertenencia dará criterios y generará una modalidad constructiva. Es más, como recordaba Benedicto XVI, “la contribución de los cristianos sólo es decisiva si la inteligencia de la fe se convierte en inteligencia de la realidad, clave de juicio y transformación”.