Criterios básicos y principales objetivos de un nuevo proyecto diocesano de Pastoral de la cultura en Madrid
Proponemos cinco criterios básicos y cinco correspondientes objetivos principales. Tanto el primer criterio como el primer objetico son marcos: marcan y enmarcan los otros cuatro criterios y objetivos específicos. De los cuales, los dos primeros apuntan al diálogo ad extra con el mundo de la cultura en Madrid, y los dos siguientes procuran la promoción y capacitación ad intra para suscitar, educar y acrecentar este diálogo en la comunidad cristiana.
PRIMER CRITERIO:
Iglesia en Madrid: apertura, diálogo, y misión
FUNDAMENTO:
Como explica el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid:
“Ciertamente, toda situación de cambio genera incertidumbre y crisis, nos repliega, nos escora y encierra en nosotros mismos, en aquello que nos otorga seguridad. Cuando este temor lo vivimos en el seno de la Iglesia nos hace autorreferenciales y pendientes de justificarnos a nosotros mismos, a nuestras formas y estructuras. Tendemos a no estar suficientemente abiertos y sensibles ante lo que el Señor nos presenta y ante los nuevos retos y desafíos que la Iglesia tiene que afrontar para ser fiel a su misión. Se trata, desde luego, de no desvirtuar lo esencial, pero también de estar abiertos a un futuro que igualmente es tiempo de Dios. En el fondo se trata de la sabia actitud del escriba convertido que, como el padre de familia, va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo (Mt 13,52)” [1].
“Debemos poner a nuestra Iglesia diocesana al servicio de nuestro mundo actual y en dialogo con élmediante el reto ilusionante de sembrar, aunque sea solo las semillas, de la civilización del amor que edifique nuestra ciudad. Una siembra que sólo podemos hacer desde el testimonio personal y de comunidades que lo vivan y hagan germinar el amor y la amabilidad social en nuestros barrios y pueblos”[2].
“Necesitamos aprender a ser una Iglesia en salida, misionera, que no se parapeta en los templos, sino que se lanza a las calles, al metro, a las redes, al mundo universitario y a todos los que están sufriendo en nuestra ciudad”[3].
PRIMER OBJETIVO:
Derribar muros y levantar puentes. Derribar los muros de la confrontación cultural, y entablar puentes de diálogo con el hombre de hoy, inmerso en un contexto cultural con variables complejas que para bien o para mal lo determinan, y con nuevas expresiones culturales que le resultan atractivas o provocativas, tanto al más cercano a la Iglesia, como al más alejado y lejano de ella.
SEGUNDO CRITERIO:
Diálogo fe/cultura en Madrid en un cambio de época
FUNDAMENTO:
Como explica el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid:
“Vivimos un momento histórico muy especial. El Papa Francisco habla de cambio de época, no simplemente de un cambio de algunas cosas. Ya vivimos en un tiempo de cambio en el que se juega la cultura que se desarrollará, el pensamiento que nos animará, las claves que nos sostendrán. Desde Galileo no hemos asistido a un momento similar. Por eso hemos de aprender a situarnos en estado permanente de conversión y de esperanza, al ritmo que estas transformaciones demandan”[4].
“Ante los cambios, podremos encerrarnos con los que piensan como nosotros, en justificar nuestras formas y puntos de vista y no dejar que entren en juego los demás, y el discernimiento comunitario y eclesial. Esta actitud ahoga la acción del Espíritu Santo, nos encierra y nos hace vivir ensimismados, como jueces de todo. Lo mismo se puede decir de la autorreferencialidad de la que tanto habla el Papa. Es la tendencia a centrarse exclusivamente en sí, en los problemas internos, en debates abstractos y fuertemente ideologizados, pero sin mirar hacia afuera, hacia el mundo, sus dolores, anhelos y necesidades. Esto puede llevar a que la Iglesia pierda el sentido de la misión y deje de ser levadura en la masa y testimonio vivo y creíble de Dios en el mundo. Tampoco ayuda la actitud del pesimismo, del no aprender a leer el paso de Dios por medio de su pueblo y de nuestra sociedad”[5].
“Finalmente, me referiré al miedo al cambio y a nuestro mundo. Implica desplegar una visión negativa y defensiva hacia la cultura moderna y los avances de la ciencia, la tecnología o los derechos humanos, encasillando todo lo que es nuevo como una amenaza a la fe. El miedo es lo contrario a la fe (cf. Mt 8, 26) y provoca el repliegue y la paralización. Nos predispone a una actitud de condena, en vez de al diálogo y a la evangelización. Aleja a la Iglesia de las personas que tendríamos que acoger y puede llevarnos a perder credibilidad justo en el contexto que estamos llamados a evangelizar.”[6].
“Pidamos la capacidad de dialogar y entendernos para alcanzar una alianza social para la esperanza que trabaje por un futuro mejor y sea esperanza para tantas personas desesperadas”[7].
Santo Tomás fue capaz de cristianar a Aristóteles, de dialogar con el paganismo griego y con el pensamiento de ascendencia judía (Maimónides) y musulmana (Averroes). Hizo realidad lo que afirma Francisco: …el diálogo a todos los niveles, no como una mera actitud táctica, sino como una exigencia intrínseca para experimentar comunitariamente la alegría de la Verdad y para profundizar su significado y sus implicaciones prácticas (VG 4)”[8].
SEGUNDO OBJETIVO:
Hacerse presente en los espacios de debate cultural en la sociedad madrileña, en los ámbitos de reflexión e intercambio de líneas de pensamiento filosófico y antropológico, y entablar relaciones positivas con sus interlocutores.
TERCER CRITERIO:
Diálogo con las diversas expresiones de la cultura madrileña
FUNDAMENTO:
Como explica el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid:
“Así, el discípulo verdaderamente comprometido con su fe, bebe del bautismo y está siempre disponible para la misión, para el servicio por fatigoso que resulte, y para responder a la voluntad de Dios sin excusas ni dilaciones. Esta disponibilidad se abre generosamente a las exigencias nuevas que surgen, a las urgencias misioneras, a las llamadas nuevas que Dios nos señala y a las que, entre todos, debemos responder”[9].
“Siempre queremos que esta voz de Dios, de la que somos portadores, llegue a las ciudades y pueblos y a cuantos hombres y mujeres de buena voluntad quieran escucharla. Nuestra Iglesia quiere mirar a nuestra sociedad madrileña. A los que desde tantos espacios trabajan en ella en los ámbitos culturales, políticos, sociales y económicos. No queremos encerrarnos sino seguir colaborando como cristianos en el ámbito público y aportar nuestra voz al desarrollo integral de nuestras gentes. Vivimos una rápida y vertiginosa transformación en todos los sentidos. Eso supone desafíos para todos. La Iglesia en Madrid quiere trabajar por el bien común, crear alianzas y coaliciones que resistan la polarización, la deshumanización o la ideología que despersonaliza. Nosotros, como dice el apóstol, queremos ser vínculo de reconciliación y centinelas de los brotes de vida nueva de Dios”[10].
TERCER OBJETIVO:
Hacerse presente en el mundo de la cultura y de sus diversas expresiones artísticas (literatura, teatro, música, artes plásticas, cine y creatividad y audiovisual, etc…), primordialmente con las más vanguardistas, y entablar relaciones positivas con sus interlocutores.
CUARTO CRITERIO:
Promoción de la cultura del Encuentro
FUNDAMENTO:
Como explica el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid:
“Nuestra fortaleza es poder reconocer por dónde se va realizando este evangelio en cada momento y en cada lugar. Necesitamos notarios de la presencia de Cristo Resucitado entre nosotros, que ayuden a reconocer estos lugares, personas, acontecimientos y signos de Dios. No pretenderemos tener siempre la razón, ni presumiremos del poder de los números, ni identificaremos el evangelio con ninguna ideología o realización humana. No queremos quedarnos añorando tiempos mejores pasados, sino consagrarnos con ilusión a un futuro por hacer, con la convicción de que el evangelio apunta a un plus de verdad que no se va a encontrar en ningún otro ámbito. Pero tampoco queremos entretenernos en condenas, reproches o descalificaciones a los demás. Queremos reservar nuestras energías para entregarnos con toda pasión al anuncio de la alegría del evangelio”[11].
“Necesitamos en la Iglesia espacios de encuentro y contraste amable. Propongo que intensifiquemos los encuentros, especialmente los que visibilicen la pluralidad y la comunión. Que los discípulos de Cristo, que murió para unir a los dispersos, seamos instrumento para derribar muros y diluir polarizaciones por la vía del encuentro. Que practiquemos la mesa compartida, rebajemos el tono de nuestros enfrentamientos y, sobre todo, aprendamos a mirarnos a los ojos. La pasión de Jesucristo nos aleja del grito y del insulto, nos distancia de la burla y del sarcasmo, y hace de barrera ante la descalificación sistemática, la falta de respeto y de caridad al prójimo. Aprendiendo de las actitudes de Cristo, podemos ofrecernos en nuestras propias casas y en nuestras parroquias y comunidades para ser vínculo de acercamiento entre los diversos. Podemos lanzarnos a generar iniciativas interreligiosas, políticas, culturales, o incluso facilitar la comunión entre la pluralidad de grupos, sensibilidades y tendencias eclesiales que pueden estar aisladas, alejadas o enfrentadas unas contra otras. Expertos en humanidad y peregrinos de Esperanza, con mimo, tacto y preparación, impulsemos gestos proféticos que ayuden a mostrar el paso del Espíritu del Señor que, como a los discípulos de Emaús, sigue saliendo a nuestro encuentro para caminar con los perdidos y procurar que seamos uno para que el mundo crea (Jn 17,21)”[12].
“Necesitamos transitar de la cultura de la autonomía radical a la cultura del encuentro y del diálogo que incorpora a los otros y al otro por antonomasia”[13].
CUARTO OBJETIVO:
Que la Pastoral de la Cultura en Madrid tenga como método y como meta la cultura del Encuentro:Como método sabiendo mirar (no sólo ver), escuchar (no sólo oír) y acoger (no sólo encontrar) a todos los interlocutores de esta pastoral, respetando y valorando su identidad y sus manifestaciones culturales; y como meta que todos los diálogos culturales realizados lleven a la promoción de la cultura del Encuentro.
QUINTO CRITERIO:
Promoción de la creatividad cultural en la comunidad cristiana diocesana
FUNDAMENTO:
Como explica el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid:
“Necesitamos personas y gestos que transformen el ambiente social, cultural y, a la larga, también el político. Tenemos muchos ejemplos a nuestro alrededor: madres que se desviven por sus hijos, jóvenes voluntarios en múltiples tareas, hombres y mujeres comprometidos con el cuidado de la casa común, docentes empeñados en dar lo mejor de sí mismo a las futuras generaciones, personal sanitario que atiende con profesionalidad y cariño, misioneros que en todos los rincones del mundo desgastan su vida para que otros la ganen, comunidades que evangelizan y sanan, ancianos que testimonian su fe y su experiencia vital, etc”[14].
“Pongamos nuestra Iglesia diocesana en estado permanente de misión. No solo somos dispensadores de servicios o generadores de eventos. El discernimiento comunitario nos ayudará a encontrar respuestas nuevas y creativas a una misión con desafíos cambiantes”[15].
“Queremos una Iglesia en salida, como decía el Papa Francisco. Una Iglesia que no se encierra en sus miedos ni en sus costumbres. Una Iglesia de discípulos y misioneros, de bautizados que saben que todos los dones que recibimos se pudren si los conservamos para nosotros mismos. Los dones recibidos están al servicio de los demás para complementarse unos con otros; no para competir, sino para compartir”[16].
QUINTO OBJETIVO:
Fomentar la formación de los evangelizadores de Archidiócesis de Madrid, especialmente de los laicos, en los diversos ámbitos de expresión cultural y en las diversas disciplinas artísticas, proponer espacios, cursos y programas concretos para esta formación, y suscitar nuevas vocaciones artísticas, sobre todo entre los jóvenes.
B/ Propuesta ámbitos de Pastoral de la Cultura en la Archidiócesis de Madrid
Con el fin de atender a todos y cada uno de estos objetivos, parece conveniente distinguir tres tipos de actividades de la Delegación Episcopal de Cultura, atendiendo a tres ámbitos distintos de su atención pastoral, determinados por dichos objetivos.
Sin olvidar que todas las previsibles actividades de la Delegación respondan al primer objetivo, como objetivo marco, a saber: “Derribar muros y entablar puentes. Derribar los muros de la confrontación cultural, y entablar puentes de diálogo con el hombre de hoy, inmerso en un contexto cultural con variables complejas que para bien o para mal lo determinan, y con nuevas expresiones culturales que le resultan atractivas o provocativas, tanto al más cercano a la Iglesia, como al más alejado y lejano de ella”. Así como al cuarto objetivo: “Que la Pastoral de la Cultura en Madrid tenga como método y como meta la cultura del Encuentro: Como método sabiendo mirar (no sólo ver), escuchar (no sólo oír) y acoger (no sólo encontrar) a todos los interlocutores de esta pastoral, respetando y valorando su identidad y sus manifestaciones culturales; y como meta que todos los diálogos culturales realizados lleven a la promoción de la cultura del Encuentro”.
Objetivos ambos absolutamente decisivos para la determinación no sólo de la respuesta al “qué” hacerde la Delegación, sino sobre todo al “como” hacer de la Delegación. Y esto es importantísimo porque un mismo esquema formal y nominal de actividades propias de la actividad pastoral con el mundo de la cultura podría servir para una pastoral de confrontación reactiva que para una pastoral de diálogo proactivo, ya sea con el mundo de la cultura en su conjunto, ya sea con el mundo de cada ámbito distinto de expresión cultural y artística. Los cinco criterios, pero sobre todo el primero, y los textos citados del Cardenal Cobo como “fundamento” de dichos criterios, nos dan la clave hermenéutica pastoral necesaria para entender cada uno de los objetivos y para orientar cada actividad de la Delegación que de ellos se derive.
A partir por tanto de estos dos objetivos de referencia común para todas las actividades de la Delegación, se trata entonces de distinguir entre:
- Los ámbitos del diálogo de la fe con el pensamiento contemporáneo (que convenimos en aglutinar, bajo el paraguas del concepto de “Atrio de los Gentiles”, en los que se trataría de canalizar el desarrollo concreto del segundo objetivo: “Hacerse presente en los espacios de debate cultural en la sociedad madrileña, en los ámbitos de reflexión e intercambio de líneas de pensamiento filosófico y antropológico, y entablar relaciones positivas con sus interlocutores”.
- Los espacios específicos para el diálogo fe/cultura, llamados “Espacios para el diálogo”, en los que se trataría de canalizar el desarrollo concreto del tercer objetivo: “Hacerse presente en el mundo de la cultura y de sus diversas expresiones artísticas (literatura, teatro, música, artes plásticas, cine y creatividad y audiovisual, etc…), primordialmente con las más vanguardistas, y entablar relaciones positivas con sus interlocutores”.
- Y, en tercer lugar, las aulas específicas de formación en el diálogo fe/cultura, bajo el paraguas del “Aula de cultura”, que tratarían de canalizar el desarrollo concreto del quinto objetivo: “Fomentar la formación de los evangelizadores de Archidiócesis de Madrid, especialmente de los laicos, en los diversos ámbitos de expresión cultural y en las diversas disciplinas artísticas, proponer espacios, cursos y programas concretos para esta formación, y suscitar nuevas vocaciones artísticas, sobre todo entre los jóvenes”.
[1] CARDENAL JOSÉ COBO. Carta Pastoral Bautizados para ser peregrinos de esperanza (8 de octubre 2024). Punto I.
[2] Ibid., Punto III.
[3] CARDENAL JOSÉ COBO. Homilía en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo (29 de junio de 2025).
[4] CARDENAL JOSÉ COBO. Homilía en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo (29 de junio de 2025).
[5] CARDENAL JOSÉ COBO. Carta Pastoral Bautizados para ser peregrinos de esperanza (8 de octubre 2024). Punto II.
[6] Ibid.
[7] Ibid., Punto V.
[8] CARDENAL JOSÉ COBO. Homilía en la festividad de Santo Tomás de Aquino (9 de febrero de 2024), con la comunidad académica de la Universidad Eclesiástica San Dámaso.
[9] CARDENAL JOSÉ COBO. Carta Pastoral Bautizados para ser peregrinos de esperanza (8 de octubre 2024). Punto I.
[10] CARDENAL JOSÉ COBO. Abriéndonos a un nuevo comienzo (Líneas programáticas para el inicio del curso pastoral 2023-2024), pag.13.
[11] Ibid., p.12
[12] CARDENAL JOSÉ COBO. Carta Pastoral Conviértete y cree en la Esperanza (14 de febrero 2025).
[13] CARDENAL JOSÉ COBO. Apertura del Congreso de Vocaciones “¿Para quién soy”? de la Conferencia Episcopal Española, el 7 de febrero de 2025.
[14] CARDENAL JOSÉ COBO. Carta Pastoral Bautizados para ser peregrinos de esperanza (8 de octubre 2024), Punto V.
[15] Ibid. Punto III.
[16] CARDENAL JOSÉ COBO. Homilía en la Misa de Pentecostés (8 de junio de 2025).
