Título: Eureca: Descubre las riquezas de la vida con la parábola del tesoro escondido del Evangelio
Autor: Oscar García Aguado
Editorial: San Pablo
INTERVENCIÓN DEL DELEGADO EPISCOPAL DE CULTURA DE LA ARCHIDIÓCESIS DE MADRID EN LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO
- Cada maestro tiene su librillo, y cada libro tiene un modo propio de ser leído. El modo propio de leer este libro es el de repetir la acción de Oscar, su autor, al escribirlo: se trata de un camino, o, mejor dicho, de recorrer un camino.
- Sus capítulos no indican una composición temática, como pueden ser las diversas perspectivas con las que nos podemos acercar a un tema para profundizar en él, sino una composición activa, como es la de recorrer un camino, paso a paso, o escuchar un concierto con sus actos que van describiendo un movimiento anímico.
- De hecho, Oscar nos propone para acercarnos a la Parábola del Tesoro Escondido un recorrido muy concreto, a través de cinco pasos.
- Y yo me propongo contaros algunas cosas de como yo he hecho este viaje, he andado este recorrido, al leerlo, destacando algunas ideas entre otras, pero sobre todo queriendo suscitar en vosotros el deseo de leerlo, como cuando el camarero nos describe el menú para abrirnos el apetito. Por eso lo que yo os cuente ahora no sirve de nada sino hacéis vosotros mismos este camino con Oscar, leyendo este libro.
1er. PASO: EL MARCO DE SENTIDO
- Aquí se nos propone “pasar” del contexto al sentido de la parábola, p1artiendo de una imagen (el libro de Oscar rebosa de imágenes de la actualidad cada cual más elocuente) del violinista Josua Bell. Sino la conocen, no se la voy a contar yo ahora: tendrán que leerla en el libro.
- Se trata del paso entre el contexto geográfico-sociológico de la parábola a su sentido. Para ello propone una primera aproximación (a lo largo del libro hay otras, todas complementarias) al concepto de parábola. Oscar lo hace desde la perspectiva exegético-teológica, como yo en el libro de esta misma colección sobre la Parábola del Sembrador lo hago desde la perspectiva de las teorías del lenguaje (cada maestrillo con su librillo).
- Se trata, en todo caso, como explica el Cardenal José Cobo en el prólogo, de ahondar en este lenguaje parabólico por el que sin pretender comprender completamente el profundo significado de lo que “Jesús nos habla en parábolas. Historias sencillas, tomadas de la vida cotidiana, que no imponen, sino que ofrecen; que no explican todo, pero iluminan lo suficiente para provocar un movimiento interior. Las parábolas no nos sacan de la vida: nos devuelven a ella con una mirada nueva. Dejan que la Palabra roce la experiencia, la interrogue, la ensanche, y desde allí nos ayuda a dar pasos posibles, concretos, encarnados”.
- En cuanto al contexto, Oscar nos acerca, por un lado, a la realidad de las primeras comunidades cristianas formadas por cristianos convertidos del judaísmo, acechadas por su entorno, para que confirmen la decisión más importante de su vida: Seguir a Jesús, y por tanto, perder el campo para quedarse con el tesoro escondido.
- Por otro lado, nos acerca al contexto socioeconómico de los judíos en tiempos de Jesús, por el cual muchos escondían sus riquezas bajo tierra, para protegerlos de los bandidos y de las incursiones bélicas de los pueblos vecinos, lo que generaba una rica literatura sobre tesoros escondidos y perlas preciosas como una “temática muy popular”
2º PASO: EL SENTIDO ORIGINAL DE LA PARÁBOLA DEL TESORO ESCONDIDO
- En este segundo paso Oscar nos propone adentrarnos en sentido original de la parábola del Tesoro Escondido, porque, aunque todas las parábolas parezcan compartir un significado alegórico, como las usadas por otros maestros de Israel, en Jesús cada una de ellas tiene un significado propio.
- El significado propio de esta parábola, nos explica Oscar, es inseparable de su finalidad, o mejor dicho, de sus convergentes finalidades. A saber:
- Una parábola para fortalecer la fe: ¡No os perdáis a este propósito la historia que Oscar nos cuenta del encuentro de San Juan Pablo II con un maestro budista en un simposio budista-cristiano!
- Una parábola para renovar la vida: Trras la comparación con el evangelio apócrifo de Tomás, nos deja una magnífica síntesis en clave existencial de este mensaje de la Parábola: “Dios está obrando secretamente en tu vida y tiene algo valiosísimo para ti, no te despistes y no pierdas la oportunidad, haz todo lo que puedas para alcanzarlo, es la ocasión de recrear tu historia y se feliz”.
- Una parábola para todos: Para explicarnos este punto Oscar compara la parábola del Tesoro Escondido con la de la Perla escondida, para ofrecernos tres dimensiones de la universalidad de los destinatarios de la Parábola: tanto el labriego como el mercader tienen lo suficiente como para comprar el terreno y quedarse con el bien que ansían tener, ambos están capacitados para responder a ese bien, y ambos lo encuentran de un modo sorpresivo: lo encuentran, no lo fabrican ni lo inventan. Y es que, nos interpela Oscar, “Dios tiene un campo preparado y una perla preciosa para cada persona de este mundo. En cada rincón y etapa de tu historia personal Dios ha escondido para ti su tesoro o te ofrece su perla”.
- Una parábola para descubrir la hondura de la realidad, en un contexto cultural en el que ésta se reduce a lo físicamente demostrable y tangible.
- Una parábola para situarnos en el nivel de las alegrías verdaderas, porque la parábola nos introduce en la pedagogía del deseo, donde no es lo mismo el “goce” que el “gozo”.
- Una parábola para generar inquietud y evitar la mediocridad. A este propósito Oscar nos hace una descripción de la mediocridad contemporánea que no os la podeis perder.
- Y por último, una parábola para unirnos a Cristo, que Oscar nos explica a través de tres aproximaciones paulinas, con conmovedoras y elocuentes ejemplos actuales (como la historia de un joven drogadicto, o la homilía para niños de un misionero), y con la propuesta de una lectura “al revés” de la parábola, en la que Cristo pasa a ser el jardinero, y la humanidad pasa a ser su tesoro.
3er. PASO: EL SENTIDO ORIGINAL DE LA PARÁBOLA DEL TESORO ESCONDIDO
- Tanto el tercer como el cuarto paso de este recorrido son especialmente originales, sin quitar que el más importante es el quinto y último paso. En estos dos capítulos Oscar no sólo nos habla como experto en sagradas escrituras, ni siquiera sólo como pastoralista y pedagogo, sino también como filósofo.
- Se ve la huella de quien defendió una tesina en teología moral basada en la propuesta de un filósofo contemporáneo como es Alfonso López Quitas, al que cita de vez en cuando, pero como también lo hace con Víctor Frank o Lain Entralgo, así como con maestros espirituales como Don Guissani o Chiara Lubich, fundadores de los movimientos Comunión y Liberación y Focolares.
- En este tercer capítulo, de hecho, creo que se da un paso que en otros libros suele preceder al de la aproximación teológica, que es el de la aproximación antropológica. Pero que Oscar propone después de esa primera aproximación teológica de los dos primeros capítulos.
- Yo me atrevería a decir que este tercer capítulo navega en el mar de los preambula fidei, aunque no se hable expresamente de este concepto. Para, desde ellos, dar un paso más en el ámbito propio de la aproximación teológica, o de la aproximación teológico-pastoral.
- Los dos preambula fidei que nos propone Oscar son los siguientes: “La ley de la vida es crecer” (entendiendo este crecer como crecer para orientar la vida), y “para crecer necesitamos de un ideal”. En ambos subyace esa búsqueda del sentido de la vida, de los diversos sentidos de la vida, y del ultra-sentido de la vida que se identifica con el ideal de la vida.
- Llegando al descubrimiento del ideal auténtico (y volviendo por tanto a la teología), este se realiza con la enseñanza de Jesús sobre las riquezas verdaderas en las que poner corazón. Para ahondar en este descubrimiento, que es el centro neurálgico de la parábola del Tesoro Escondido, Oscar nos lleva a dos escenarios distintos:
- Por un lado, a otros escenarios evangélicos, el del diálogo de Jesús con el joven rico, y el de la explicación del Maestro sobre la decepción de los “tesoros de la tierra” que a la postre se apolillan, se corrompen, o los roban. Y, por otro lado, a una serie de escenarios de la realidad circundante, como del testimonio del Rey Balduino de Bélgica.
4º PASO: DESCUBRIENDO LAS MAYORES RIQUEZAS DE LA VIDA
- Comienza Oscar este paso plateándonos una pregunta que nos protege de la tentación de pararnos el paso anterior por estar aún un poco perdidos. La pregunta es evidente: ¿Cómo podemos descubrir las mayores riquezas de la vida sino las vemos?
- Y aquí Oscar no lleva a una imagen preciosa, la del entrañable relato de un diálogo entre Marianela y Pablo que Benito Pérez Galdos nos ofrece en la novela que lleva su nombre. He de confesar que me ha emocionado leerla en este libro, habiendo sido uno de los relatos que yo hace años elegí para uno de los cuadernos para jóvenes del itinerario catequético de la diócesis de Madrid.
- El propósito de recoger este relato -sino lo conocéis ya estáis tardando en leerlo en las páginas 137 y 138- consiste en invitarnos a pasar del plano de la realidad con minúscula a la Realidad con mayúscula, recorriendo sus tres niveles de comprensión, que a la postre son los tres niveles de comprensión de las parábolas: del nivel físico, al nivel personal, y de éste, al nivel sobrenatural.
- Para ello, nos propone Oscar, aludiendo a las dos distintas cegueras de los personajes de Galdos, hay que tomar conciencia de la oscuridad a la que nos enfrentamos, al de la serie de los “gélidos vientos” que amenazan la vida de todos, pero sobre todo de los más jóvenes, como son el reduccionismo, la manipulación, el hedonismo, el relativismo, y el “analfabetismo de segundo grado” del que hablaba
- La propuesta de este paso se resume en una frase: agudizar la mirada ante la realidad con amplitud, profundidad, y lago alcance, el de pasar de preguntarnos por los “por qué”, a preguntarnos por los “para qué”, y el de hacerlo no sólo recogiendo la experiencia de los demás, sino adentrándonos a hacer nosotros mismos nuestra personal experiencia.
- En este cuarto paso Oscar nos invita también a descubrir el tesoro de nuestra identidad más profunda, la de nuestro ADN esencial, que consiste en ser creados a imagen y semejanza y amados infinitamente por Dios-Trinidad-Comunión. Sin esta identidad, padecemos y morimos, como nos cuenta el aterrador relato que Oscar nos cuenta del terrorífico experimento de Federico II de Prusia.
- Al abordar este punto resulta sumamente interesante la reflexión que se nos propone a propósito de la diferencia entre el ser humano y cualquier engendro de la Inteligencia Artificial con el que pretendamos sustituirlo, cuestión sobre la que tendremos todos ocasión de profundizar a partir de pasado mañana, cuando León XIV nos regale su encíclica “Magnifica Humanitas”: Cualquier IA que quiera emular al ser humano no será capaz de entablar un diálogo con Dios, y por ende, de un verdadero diálogo con el ser humano, hijo de Dios.
- Por último, Oscar nos invita a descubrir el encuentro como el acontecimiento más valioso para la vida. Distinguiendo entre el encuentro y el desencuentro, entre la presencia y la mera cercanía que pude conllevar ausencia, descubrimos que estamos hechos para el encuentro con Dios y con los demás. A este propósito, el relato que Oscar nos cuenta de la nueva manera de entender la vida de un hombre tras recuperase de un accidente, resulta altamente revelador.
- La conclusión de este paso es fundamental, y sin ella no podemos pasar al quinto paso: Que, como decía el Papa Francisco, “la vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida” (FT, 215).
5º PASO: EL TESORO ESCONDIDO EN EL CAMPO: LA UNIDAD EN EL AMOR.
- Oscar comienza el último capítulo recapitulando con tres conclusiones:
- Nuestro corazón no pertenece al nivel de los bienes materiales, sino al de los bienes del espíritu.
- Aunque los tesoros del reino se ofrecen como gracia divina, no son realidades inmediatas y espontáneas, es necesario encontrarlos.
- El primer hallazgo consiste en redescubrir la quintaesencia de nuestras personas: somos seres-en-relación creados a imagen de Dios-Trinidad.
- A partir de aquí surgen otras consecuencias:
- Una vida lograda es una existencia profundamente unida al Creador y desarrollada en valiosos vínculos de comunión con los demás. El fracaso de una existencia está en la carencia del amor y en la incapacidad de crear unidad con los semejantes.
- En tiempos de Jesús los tesoros se escondían en vasijas de barro: Las riquezas del Reino (la vida divina de la unidad) sigue hallándose en la fragilidad de algo cotidiano como una vasija.
- Pero el ardid demoniaco de nuestro tiempo ha consistido en inocular la idea de que la felicidad no está al alcance de todos.
- Oscar profundiza esta mirada, una vez más, con ejemplos de la vida real. Gracias Oscar por compartir aquí una experiencia tuya que a mí, y a quienes la lean, también les producirá un “nudo en la garganta”.
- Sólo Dios puede ser el ideal del hombre, ese tesoro por el que merece la pena vender el campo. Pero ¿cuál es el ideal de Dios? Es que el hombre viva en la comunión con los demás hombres. De este modo el tesoro escondido es a la vez Jesucristo y su “qué todos sean uno” (Jn.17,20), te tal suerte que, “cuando entre nosotros adoptamos una existencia guiada por el ideal de la caridad, se van entretejiendo vínculos constructivos y fecundos de unidad” (cf.: Col 3,14), y gozamos de la presencia misma de Jesús en medio, es decir, del Tesoro Escondido… Pero de esta conclusión, ya os habla Oscar….
- Y, olvide decirlo: magníficos los anexos pedagógicos, sobre todo los cinematográficos…


