DOMINGO XXXII T.O. ciclo A (08/11/2026), DIOS CUENTA CONTIGO
Las lecturas de este domingo nos proponen un itinerario espiritual: buscar, creer, vigilar. Vale para todo en la vida, pero vale sobre todo para afrontar el destino final de la vida.
- El libro de la sabiduría nos propone meditar el misterio de nuestra vida, porque sólo así la misma sabiduría de Dios saldrá a nuestro encuentro: “la encuentran los que la buscan, ella misma se da a conocer a los que la desean”.
- Pablo, en su primera carta a los Tesalonicenses, nos recuerda como nuestra fe es fuente de consuelo y de esperanza, “pues si creemos que Cristo ha resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con Él”:
- Y en el Evangelio de Mateo vemos como Jesús nos invita a estar en vela, porque no sabemos ni el día ni la hora del desenlace de nuestra vida terrena, del momento definitivo del santo viaje de nuestra vida, como aquellas vírgenes sensatas de la parábola.
¿Cómo buscar más, como creer más, como vigilar más? Pueden ayudarnos esta oración de la sierva de Dios Chiara Lubich, la mística del siglo XX que llamaba “partir” al morir, al cielo “Mariapolis (ciudad de María) celestial”, y a la vida eterna “santo viaje”:
- “Dios mismo, hazme comprender que aquí ha comenzado la vida celestial. Hazme saborear la alegría porque aquello que a menudo esperamos ya ha empezado, porque vivir en la Iglesia es ya vivir en la eternidad aun estando en el tiempo. Haz, Jesús, que te dé la alegría de comprender los grandes dones que Tú nos has dejado, y hacérselos comprender a muchos, a fin de que en el más allá, donde los Sacramentos y la Jerarquía no existan, no tengamos que arrepentirnos de haber comprendido demasiado poco, cuán celestes eran tus favores, y cuan divinamente iluminados tus Maestros”.
Durante siete años tuve como párroco, pero sobre todo como compañero sacerdote, a Julián Melero. Concluyó su ministerio sacerdotal en San Jerónimo el Real, después de haber sido formador del Seminario de Madrid y profesor de instituto. Un joven de la parroquia dijo al conocer su fallecimiento que en sus predicaciones disipaba todas las dudas que tenía. Seguía siendo ese buen profesor, que tanto se esforzó por enseñar religión a adolescentes y jóvenes.
Cuatro características suyas llamaban poderosamente la atención: su fidelidad a la Iglesia: vivió muchas situaciones como una prueba de paciencia y abnegación que pocos conocen; su piedad: cuando alguien lo buscaba no era difícil saber dónde estaba: rezando ante Jesús Eucaristía. Allí el tiempo no pasaba para él; su amor a los pobres: abrió las puertas de Los Jerónimos a los toxicómanos anónimos, y puso las Cáritas de San Jerónimo al servicio de parroquias de barrios más pobres; y su firmeza: ante la verdad y el bien evidentes. Algunos en esto lo comparaban con su hermano, famoso arbitro de futbol que se jugó su futuro profesional por expulsar, resistiendo a las presiones, a un futbolista intocable).
- Hoy en España celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, bajo el lema “Dios cuenta contigo”. Sí, Dios siempre cuenta con nosotros, y para no perderle sólo tenemos un camino seguro: permanecer en la Iglesia, comprometerse en la Iglesia, amar con pasión a la Iglesia, y no a la Iglesia en abstracto, sino a la Iglesia cercana, a la Iglesia diocesana, unidos a nuestro pastor y unidos entre nosotros.
- Y tú, y yo…, ¿amamos a la Iglesia? Si es así, seguirás de cerca las propuestas e indicaciones de tu obispo, y participaras en la vida de tu parroquia, más allá de ir a misa los domingos. Si no es así, es que no amas con pasión a la Iglesia.
Manuel Mª Bru Alonso. Delegado Episcopal de Cultura de la Archidiócesis de Madrid.


