WEBINAR DE LA DELEGACIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL DE LA CULTURA
Con la colaboración de la Fundación Crónica Blanca
“ENCÍCLICA MAGNIFICA HUMANITAS DE LEÓN XIV: NUEVOS HORIZONTES PARA EL BIEN DEL HOMBRE Y NUEVAS MIRADAS PARA EL ARTE”
Martes 27 de octubre, 17h. Capilla del Obispo
TERCERA SESIÓN: Presentación del tercer capítulo de la encíclica Magnifica Humanitas
PONENTES: María Amparo Alonso Escobar (CEO/ Exescutive diarector EAiD), y José Luis Panero (mirada artística), periodista, crítico de cine, director y actor de cine.
- DOCUMENTACIÓN DE LOS PONENTES:
CV de María Amparo Alonso: BIO. Maria Amparo Alonso ES2
Presentación en PDF para la intervención de María Amparo Alonso: Magnifica Humanitas-2
Presentación de José Luis Panero de su intervención sobre la mirada artística del cine en relación a este capítulo de MH: Delegacion_Cine_IA_Redes_NUMERACION_SUPERIOR(1)
- VIDEO DE LA TRANSMISIÓN EN STREAMING DE LA SESIÓN:
- INFORMACIÓN: Artículo de Luis Miguel Modino en la WEB de la Archidiócesis de Madrid.
Técnica y dominio en Magnifica humanitas: No dejar que las máquinas piensen por las personas
El ciclo de webinar dedicado a la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, bajo el título «Nuevos horizontes para el bien del hombre y nuevas miradas para el arte», ha tenido este martes 27 de octubre de 2026 su cuarta sesión. Dedicado al capítulo III de la encíclica, «el más original», en palabras del delegado de cultura de la archidiócesis de Madrid, Manuel María Bru, ha abordado el tema «Técnica y dominio. La grandeza de la persona humana ante las promesas de la IA».

Uno de los motores de la encíclica
«Un capítulo que describe uno de los motores de la encíclica», señalaba María Amparo Alonso Escobar. Partía recordando la pregunta que se hace la encíclica sobre lo que estamos construyendo. A partir del paradigma tecnocrático, que convierte la eficiencia, el control y el lucro como criterio para decidir qué vale y quién cuenta, la CEO y Executive Director de EAiD (Ethical Artificial Intelligence for Human Development) advertía sobre la concentración de plataformas, datos e infraestructuras en pocos actores como algo que agrava la desigualdad de poder.
Una realidad que demanda un nuevo marco espiritual y político y asumir que más poderoso no significa mejor. En el mundo virtual, el control no lo tienen los estados, sino los grandes actores económicos y tecnológicos. Algo que demanda maduración ética para no caer en un retroceso disfrazado de progreso.
De usuarios a agentes de cambio
El capítulo III advierte sobre la falta de experiencia vivida, conciencia moral y responsabilidad en la Inteligencia Artificial. El desafío, especialmente entre los jóvenes, es pasar de usuarios a agentes de cambio. Es necesario un enfoque cauteloso, no delegar demasiado en la IA y no dejarse dominar por su aparente objetividad. Un peligro es perder el deseo de buscar al otro. Junto con ello, la influencia de la IA en los derechos u oportunidades, la manipulación de la información o la violación de la privacidad.
Magnifica humanitas denuncia que la IA no es neutral, lo que demanda responsabilidad y rendición de cuentas. Por eso, León XIV pide prudencia y cuidado de la familia humana, desarmar la IA y dar espacio a la pluralidad de culturas. Es necesario asumir el límite, dado que, en nuestro ser limitado, encuentran lugar actitudes esenciales para la vida humana que han alimentado la vida de hombres y mujeres singulares a lo largo de la historia.
Una grandeza del ser humano, que se percibe de modo especial en los lugares más remotos, que avivan la esperanza de creer que es posible hacer crecer la técnica sin que se repliegue el corazón, creyendo en las personas, que quieren hacerse cargo de su propio desarrollo. Una encíclica que muestra que «la humanidad magnífica y herida no debe ser sustituida ni superada» y «no olvidar la capacidad de relación y amor», decía María Amparo. No queramos contraponer humanismo cristiano y ciencia o técnica, pero tampoco olvidemos la vocación más alta que nos mueve.
La IA y el cine
Como es costumbre, ha sido ofrecida una visión de la temática desde el arte. En este caso fue José Luis Panero, licenciado en Periodismo y Comunicación Audiovisual y miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Una reflexión que ha mostrado cómo se ha situado el cine ante las decisiones de las máquinas, sobre qué facultades les cederán las personas a las máquinas, con qué fines y bajo qué responsabilidad.
A partir de ocho películas ha ido presentando reflexiones y mensajes que surgen de ellas. Ha estudiado cada una desde cinco perspectivas —argumento, personajes, juicio crítico, reflexión antropológica y relación con Magnifica Humanitas—. Así como la dirección, el año de referencia cinematográfica y los apartados de la encíclica vinculados al análisis.
Partía de «2001: Una odisea del espacio», dirigida por Stanley Kubrick, que pone en juego la decisión y muestra que delegar una tarea no debería privarnos de decidir sobre nuestra propia vida, y la necesidad de poner límites a la tecnología. «Blade Runner», de Ridley Scott plantea si una inteligencia artificial puede tomar decisiones que no responden a su programación, y junto con ello, a la luz de la encíclica, el peligro de decidir cuánto vale una existencia según su utilidad.
No reducir a las personas a una función
«Amar y ser amado», de Steven Spielberg, nos muestra que la IA puede imitar el afecto, pero no equivale a la experiencia humana del amor, como dice la encíclica. Por su parte, «Minority Report», del mismo director, lleva a reflexionar sobre la exigencia de aceptar un poder policial que apenas admite críticas ni controles. En esa perspectiva, León XIV advierte que la tecnología puede reducir a las personas a una función, en lugar de favorecer su libertad.
En «Acompañamiento», dirigida por Spike Jonze, se aborda la relación amorosa entre un ser humano y un sistema operativo con inteligencia artificial, y las distintas formas de abordarla. Una situación que, desde la encíclica, cuestiona los límites de esa reciprocidad artificial. En «Ex Machina», de Alex Garland, se analiza si un robot posee conciencia. Una situación que, a partir del texto pontificio, hace ver que quien diseña una IA debe responder por sus consecuencias.
«After Yang», dirigida por Kogonada, muestra dos maneras distintas de entender la presencia de un ser artificial dentro de una familia. En ese sentido, León XIV defiende que la tecnología debe ayudar a las personas a relacionarse y quererse, no sustituir esos vínculos. Finalmente, «Robot salvaje», de Chris Sanders, plantea si la maternidad depende del origen o de la responsabilidad que se asume al criar a alguien. Alg que pone de manifiesto que el valor de una civilización se mide por su capacidad de cuidar.

Criterios para juzgar el uso de la tecnología
Son películas que «no ofrecen una sola imagen de la inteligencia artificial», en palabras de Panero. En su opinión, «algunas la presentan como una fuerza que reclama autonomía; otras la muestran como una compañía diseñada para provocar afecto o como un instrumento que facilita la vigilancia. Lo común es el lugar que ocupan quienes crean, utilizan y autorizan esos sistemas. El cine permite examinar las consecuencias concretas de sus decisiones».
Algo que debe llevar a distinguir que «la pantalla ofrece personajes y conflictos para pensar; Magnifica Humanitas formula criterios para juzgar el uso de la tecnología. La conexión entre ambos planos es un ejercicio de interpretación cultural, no una atribución de intenciones religiosas a los directores», afirmó Panero.
Lo fundamental es que el ser humano se pregunte hasta dónde está dispuesto a delegar sus responsabilidades, y medir el progreso tecnológico no solo por su eficacia, sino también por sus consecuencias para la dignidad humana. Y es «el verdadero riesgo no es que las máquinas aprendan a pensar por las personas, sino que las personas dejen de hacerlo».


